Seiscientos niños de Burkina Faso fueron a formarse en Cuba en el marco de un acuerdo de cooperación sur-sur entre los gobiernos revolucionarios de ambos países. Cuando regresaron a Burkina Faso, el presidente Thomas Sankara había sido asesinado y se encontraron como personas non-gratas en su país. Treinta años más tarde, uno de estos niños -que actualmente reside en Barcelona- vuelve a la isla para revisitar su historia.